Redacción/ El Nacional
El puertorriqueño José Luis Rodríguez de 66 años se encontraba el pasado viernes haciendo fila para recolectar agua con el fin de usarla para higiene personal y labores del hogar.
Pero había algo que él no sabía respecto al agua, y es que haba sido extraída por las autoridades desde un sitio federal para contener aguas peligrosas.
“No tengo opción, esta es la única opción que tengo”, dijo José Luis, ya que en Puerto Rico llevan mas de tres semanas sin acceso a agua potable, debido a que el huracán María azotó la isla. Es evidente que los puertorriqueños corren peligro al ingerir aguas peligrosas.

Se observó a trabajadores de la compañía de aguas de Puerto Rico, Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA), distribuyendo agua de un pozo en el sitio de aguas subterráneas contaminadas de Dorado, que fue utilizado en 2016 en el programa federal Superfund para limpieza de residuos peligrosos.
En su anuncio de la inclusión del sitio de Dorado al programa Superfund, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) mencionan que el área estaba contaminada con químicos industriales, incluyendo tetracloroetileno y tricloroetileno, que “pueden tener serios impactos en la salud, incluyendo daños al hígado e incremento del riesgo de cáncer”, de acuerdo con la EPA.