En México, hasta cinco personas son detenidas de manera arbitraria cada día, un reflejo de un sistema judicial que con frecuencia produce culpables donde no los hay. Historias de inocentes encarcelados muestran cómo la justicia puede equivocarse o incluso fabricarse.
Casos emblemáticos como el de José Antonio Zúñiga, retratado en el documental Presunto Culpable (2008), y de Daniel García Rodríguez, quien pasó 17 años en prisión preventiva sin sentencia, muestran que las fallas son estructurales. Otros ejemplos incluyen a Jacinta Francisco Marcial y Claudia Medina Tamariz, víctimas de acusaciones infundadas.
En el Estado de México se registran hasta cinco detenciones arbitrarias diarias. Ciudadanos Uniformados, A.C., ha documentado casos similares en Nuevo León y Querétaro, donde policías siembran drogas o fabrican delitos graves para obtener dinero a cambio de liberar a los detenidos.
La prisión preventiva oficiosa, implementada en 2008, ha sido señalada como un incentivo perverso que permite encarcelar primero y construir el caso después. Expertos alertan que mientras los recursos públicos destinados al sistema de justicia crecen, las investigaciones eficaces siguen siendo insuficientes.
Israel Vallarta, liberado tras casi 20 años, explica que incluso quienes cometieron delitos pueden negociar su libertad mediante pagos, mientras inocentes sufren la arbitrariedad del sistema. Activistas llaman a la vigilancia ciudadana para frenar la producción de culpables en México.
-Emiliano Lira






