Tal y como lo hizo Jesús en la Última Cena con sus apóstoles, el Papa Francisco lavó y besó los pies a 12 reclusos de Paliano, una cárcel cercana a Roma.
En este ritual de Pascua, el Santo Padre pretendió mostrar su voluntad de servir a los marginados de la sociedad, con el fin de darles esperanza y motivarlos a ayudarse unos a otros, siendo “un siervo para los demás”.
“Jesús sabía que iba a ser traicionado por Judas. Habiendo amado a los suyos, Dios ama así, hasta el final. Y da la vida por cada uno de nosotros y se enorgullece de esto y quiero esto porque Él es amor, amar hasta el final, que no es fácil porque todos nosotros somos pecadores tenemos defectos límites… todos sabemos amar, pero no somos como Dios nos ama. Sin mirar las consecuencias, hasta el fin”, detalló el Papa.
El Paliano, es la única prisión italiana que se dedica a recluir a los miembros de la mafia que decidieron reducir su condena colaborando con la justicia.
De los 12 reclusos atendidos por el Pontífice, dos se encuentran cumpliendo cadenas perpetuas, mientras que el resto será liberado entre el 2019 y el 2073.