Escrito por Edgar Martínez
La noche del jueves 25 de mayo, quedará marcada como “milagrosa” para Tigres, y es que los felinos sacaron de manera muy heroica un resultado adverso ante unas sorpresivas Chivas – que con todo en contra, lograron dar una buena actuación y que por poco se llevan un marcador increíble – en un encuentro irreconocible para los auriazules.
El buen planteamiento del cuadro de Almeyda hizo que los Tigres bajaran su nivel, no obstante, las oportunidades claras fueron para los felinos desde los primeros minutos, pero por desgracia para los locales, Nahuel Guzmán, regaló dos goles con los cuales el rebaño se llevaba al medio tiempo, un marcador de esos llamados “rompequinielas”.
Y no me van a negar que el gol que más dolió fue el creado por Alan Pulido, quien hizo valer muy clara la “Ley del Ex”, porque para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo. “El canterano” de Tigres puso el 1-0 luego de una mala salida del “Patón” Guzmán -no importa cuando leas esto.
El arquero argentino volvió a demostrarnos que así como les puede dar mucho a los auriazules también les puede quitar, y es que luego de ser el héroe en la final pasada ante el América, el día de ayer fue el villano al ser factor en el resultado – claro, hay que esperar el juego de vuelta.
El primer tiempo la táctica fue ganada por Almeyda, quien puso una contención de 5 futbolistas con el afán de secar por completo el circuito ofensivo de Tigres, los cuales son Guido Pizarro y Jesús Dueñas, pues durante los primeros 45´no tuvieron mucha aparición, más que el disparo a puerta abierta del casaca 26.
Jugadores como Aquino, quien se cansó de tirarse ante las buenas barridas y la gran marcación del “Chapo” Sánchez; Gignac, el cual no tuvo ninguna jugada clave a gol, situación que sólo nos dice una cosa: Chivas supo como contrarrestar el ataque felino.
¿Pero qué pasó para la segunda mitad? Pues salió a relucir la inexperiencia del “Pelado” y la ‘colmilludez’ del “Tuca”.
En la parte complementaria, Chivas nos dejó ver que no aprendieron de sus errores del torneo regular y en vez de matar el marcador con un tercero y lo mucho que decidieron defender – siendo los cambios de Almeyda lo culpables – “desfiguraron” (por así decirlo) el planteamiento rojiblanco.
Orbelín y “El Aris” Hernández, quienes dieron un gran partido fueron los sacrificados, éste último por lesión, dándole paso a la experiencia de Ferretti.
La entrada de Damm y el “Enano” Álvarez, dio una revolución completa a la ofensiva del campeón, y fue ahí cuando por fin apareció el CRACK (el de siempre) : ¡André Pierre-Gignac!
Sólo 15 minutos le bastaron a Tigres para mostrar su potencial y casi llevarse el partido, claro está que el rebaño tuvo que bajar su intensidad tras los cambios, obviamente sin demeritar lo hecho por “Tuca” y sus pupilos.
Un 2-2 dramático y que deja un suspenso enorme para el duelo de vuelta del próximo domingo. Pero lo que si nos quedó claro de este partido fue que Chivas les devolvió algo de humildad a los que ya daban por ganador, y de manera contundente, a los Tigres.
Bien dicen por ahí que a los de la “U” no se la vuelven a aplicar dos veces -hablando del partido que hizo Chivas en la ida- pero todo puede pasar, a fin de cuentas esto es una final y sobretodo es en México, donde cualquier cosa sucede.