Monterrey fue escenario de una noche inolvidable gracias a la presentación del Ballet Folklórico de Amalia Hernández, una de las compañías de danza más representativas de México. En el escenario GNP Seguros, los asistentes vivieron un espectáculo de 90 minutos en el que la música, el color y la tradición se entrelazaron para rendir homenaje a la diversidad cultural del país.
Con trajes regionales y coreografías precisas, los bailarines transportaron al público por un recorrido que abarcó distintas regiones de México. Los vestuarios, la escenografía y la iluminación crearon una atmósfera mágica que cautivó a espectadores de todas las edades, quienes desde temprana hora se congregaron para disfrutar de la función. La música en vivo acompañó cada número, enriqueciendo la experiencia artística y logrando que la ovación se repitiera al final de cada ejecución.
El repertorio incluyó un popurrí que integró danzas emblemáticas de varios estados de la República, con lo cual se rindió tributo a la riqueza de las tradiciones mexicanas. El público respondió con entusiasmo, de pie en numerosas ocasiones, reconociendo el talento de los bailarines y músicos.
Fundado en 1952 por la bailarina y coreógrafa Amalia Hernández, el Ballet Folklórico de México revolucionó el concepto de la danza tradicional. Hernández realizó un exhaustivo trabajo de investigación que abarcó no solo las danzas, sino también la música, las costumbres y los trajes típicos de cada región. Este legado, que ella misma definió como “un museo viviente que transmite por el mundo las tradiciones culturales de México”, ha marcado el rumbo de miles de agrupaciones en el país y el extranjero.
En sus más de seis décadas de existencia, la compañía ha visitado más de 60 países y 300 ciudades, con un repertorio que supera las 60 coreografías. Entre ellas destacan homenajes a la charrería, la danza de los matachines y la danza del venado, que han consolidado al Ballet Folklórico de México como un referente cultural de identidad nacional.
La presentación en Monterrey coincidió con el inicio de septiembre y las celebraciones patrias, convirtiéndose en un recordatorio de la fuerza de nuestras raíces y de la vigencia del legado artístico de Amalia Hernández.






