Redacción/El Nacional
A casi un año de su extradición a Estados Unidos, Joaquín Guzmán “El Chapo”, sufre los estragos de la prisión. El defensor de Guzmán Loera, reveló que su cliente “está mal, no está incapacitado, pero está perdiendo la memoria y poniéndose paranoico”.
“Repite mucho las cosas y se le olvida todo enseguida. A veces hablamos algo y a los 15 minutos se le ha olvidado. Eso afecta a la manera de trabajar porque tenemos un cliente que no sabe decir si pasó algo, cómo fue o cuándo pasó”, comentó.
El abogado defensor se queja de las medidas de seguridad de la cárcel de Nueva York donde el capo espera su juicio, el cual está previsto para el mes de abril pero sus abogados han pedido que se retrase cuatro meses, para agosto o septiembre.
“No sólo se trata de las condiciones a las que lo tienen a él sometido, sino bajo las que tenemos que trabajar nosotros. Estamos dos personas apretadas en una sala de 1.5 x 1.5 metros, no hay una mesa para poner documentos, escribir o poner la computadora. Es ridículo. Tengo que tener la tableta en las piernas para poder anotar algo y verlo por una reja y una ventanilla. Intentamos hablar bien bajo para que no escuchen todo los policías” señaló.
Comento que en diciembre sus dos hijas menores los visitaron, y les dijo: “Salúdame a tu mamá de mi parte”. En ese momento los guardias detuvieron la conversación y recordaron que tiene prohibido pasar mensajes al exterior.
Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos argumenta que son condiciones apropiadas para alguien que escapó dos veces de cárceles de alta seguridad en México.