Durov, fundador y director ejecutivo de Telegram, se encuentra nuevamente en el centro de una disputa judicial internacional después de que Rusia emitiera una orden de arresto contra el empresario tecnológico, a quien acusa de facilitar actividades terroristas mediante su plataforma.
El Servicio Federal de Seguridad de Rusia, conocido como FSB, sostiene que Telegram no retiró canales, chats y bots que, según las autoridades, son utilizados por servicios de inteligencia de Ucrania y organizaciones consideradas terroristas o extremistas para coordinar acciones de sabotaje y ataques dentro de territorio ruso.
La acusación representa un nuevo capítulo en la complicada relación entre el empresario y las autoridades rusas. Durov abandonó Rusia en 2014 después de perder el control de su primera gran compañía, VKontakte, tras negarse a entregar información de usuarios ucranianos a los servicios de seguridad.
Hoy, con 41 años, una fortuna estimada en 6 mil 600 millones de dólares y más de mil millones de usuarios mensuales en Telegram, el empresario se ha convertido en una de las figuras más conocidas de la industria tecnológica mundial.
Durov construyó su fortuna con Telegram y VKontakte
Pavel Valeryevich Durov nació en 1984 en Leningrado, actualmente San Petersburgo, Rusia. Desde sus años de estudiante mostró interés por las matemáticas y la informática, disciplinas que posteriormente estudió en la Universidad Estatal de San Petersburgo.
Su primer gran proyecto tecnológico surgió precisamente durante esa etapa. Durov creó un foro estudiantil que permitía intercambiar información académica y comunicarse con otros alumnos.
La experiencia terminaría llevándolo a desarrollar VKontakte, una red social que llegó a convertirse en una de las plataformas más importantes de Rusia.
Durov fundó VKontakte cuando tenía apenas 22 años y rápidamente adquirió notoriedad en el sector tecnológico. Su negativa a cumplir determinadas exigencias de las autoridades rusas relacionadas con los usuarios de la plataforma terminó provocando un conflicto que cambiaría el rumbo de su carrera.
De acuerdo con la información oficial de Telegram, Durov dejó Rusia en 2014 después de perder el control de su anterior compañía por negarse a entregar a organismos de seguridad los datos de manifestantes ucranianos.
A partir de entonces concentró sus esfuerzos en Telegram, plataforma que había creado en 2013 junto con su hermano Nikolai.
La aplicación terminó convirtiéndose en uno de los principales servicios de mensajería del planeta. Telegram informó que superó los 1,000 millones de usuarios activos mensuales en 2025 y que su sede se encuentra en Dubái.

Durov convirtió Telegram en una plataforma global
Uno de los elementos que distinguieron a Telegram desde sus primeros años fue su apuesta por la privacidad y el cifrado de las comunicaciones.
La plataforma permitió a sus usuarios intercambiar mensajes y archivos, además de participar en grupos y canales con grandes audiencias. Con el paso del tiempo, Telegram también se convirtió en una herramienta utilizada para distribuir información, organizar movimientos políticos y comunicarse durante conflictos.
La propia compañía afirma que su objetivo es proteger la privacidad de los usuarios y derechos como la libertad de expresión y de reunión. También señala que la plataforma ha tenido un papel destacado en movimientos prodemocráticos en países como Rusia, Irán, Bielorrusia, Myanmar y Hong Kong.
Sin embargo, esa misma característica ha generado constantes cuestionamientos.
Telegram ha sido utilizada tanto por gobiernos y organizaciones políticas como por grupos extremistas y redes criminales. Su sistema de moderación también ha sido criticado por expertos que consideran que la plataforma ha tenido mayores dificultades que otras redes para retirar contenidos ilegales o extremistas.
En Rusia, la aplicación se convirtió en un espacio especialmente relevante para la difusión de información durante la guerra con Ucrania. Investigaciones académicas han documentado cómo Telegram ha sido utilizado tanto para divulgar narrativas favorables al Kremlin como para difundir mensajes contrarios al gobierno ruso.
Esta situación ayuda a explicar por qué la plataforma se encuentra nuevamente bajo presión de las autoridades rusas.
Rusia acusa a Durov de facilitar actividades terroristas
La nueva acusación contra Durov proviene directamente del FSB, que afirma que Telegram no eliminó contenidos presuntamente utilizados por los servicios secretos ucranianos para preparar y coordinar acciones de sabotaje, terrorismo y fraude cibernético dentro de Rusia.
Las autoridades rusas colocaron al empresario en una lista internacional de personas buscadas y emitieron una orden de arresto contra él.
Durov reside en Dubái y cuenta con ciudadanía de Emiratos Árabes Unidos y Francia, de acuerdo con la información corporativa de Telegram.
La situación adquiere especial relevancia porque el empresario ya había tenido enfrentamientos con autoridades rusas por el funcionamiento de sus plataformas.
A principios de 2026, Durov acusó a las autoridades de su país de utilizar nuevos argumentos para restringir el acceso de los rusos a Telegram, en un contexto de presión cada vez mayor sobre internet y las redes sociales en Rusia.
Tras conocerse la nueva orden de arresto, la cuenta oficial de Telegram en X respondió con una imagen de Durov haciendo un gesto obsceno con el dedo medio, una reacción que rápidamente se convirtió en uno de los elementos más llamativos de la controversia.
Durov también fue detenido en Francia
El conflicto con Rusia no es el único problema legal que ha enfrentado el empresario.
En agosto de 2024, las autoridades francesas detuvieron a Durov después de su llegada al país y posteriormente lo imputaron por delitos relacionados con contenidos y actividades presuntamente realizados a través de Telegram.
Entre las acusaciones figuraron presunta complicidad en fraude, tráfico de drogas, crimen organizado, lavado de dinero, promoción del terrorismo y abuso sexual de menores.
Telegram rechazó entonces la idea de responsabilizar directamente a su fundador por los delitos que pudieran cometer usuarios de la plataforma. La compañía aseguró que cumplía con las normas europeas y que sus mecanismos de moderación se encontraban en proceso de mejora.
Durov quedó en libertad bajo control judicial y durante un periodo tuvo restricciones para abandonar Francia.
El episodio francés fue particularmente relevante porque mostró que los problemas de Telegram no se limitaban a Rusia y que los gobiernos europeos también estaban incrementando la presión sobre las plataformas digitales para que asumieran mayores responsabilidades frente a los contenidos ilegales.
Durov, un empresario marcado por la privacidad
Más allá de sus problemas judiciales, el fundador de Telegram ha construido una imagen pública muy particular.
El empresario es conocido por mantener un perfil relativamente reservado y por defender una filosofía centrada en la privacidad, la libertad de comunicación y la independencia de las plataformas tecnológicas frente a los gobiernos.
Forbes estima actualmente su fortuna en alrededor de 6 mil 600 millones de dólares, mientras que su perfil empresarial señala que tiene 41 años.
Su estilo de vida también ha generado interés. Durov ha hablado públicamente de sus hábitos personales y de un régimen estricto relacionado con su alimentación y condición física.
Otro aspecto llamativo de su vida privada es su afirmación de que donaciones de esperma le permitieron convertirse en padre de más de 100 hijos en distintos países. Forbes recoge además que tiene seis hijos con tres exparejas.
A pesar de su enorme fortuna, el empresario ha construido una imagen alejada del estereotipo tradicional de los grandes magnates tecnológicos.

¿Qué futuro le espera a Durov?
La nueva orden internacional coloca a Durov ante un escenario complejo. Rusia sostiene que el empresario facilitó actividades terroristas al no retirar determinados contenidos de Telegram, mientras que la compañía mantiene una postura centrada en la privacidad y la libertad de expresión.
La acusación también vuelve a plantear una pregunta que ha acompañado a Telegram desde su crecimiento internacional: ¿hasta dónde debe llegar la responsabilidad de una plataforma por las actividades que realizan sus usuarios?
El caso es especialmente delicado porque Telegram se ha convertido en una herramienta de comunicación fundamental en contextos políticos y bélicos, al tiempo que sus características de privacidad pueden ser aprovechadas tanto por ciudadanos que buscan proteger sus comunicaciones como por organizaciones que realizan actividades ilegales.
Para Durov, la disputa con Rusia representa además un regreso a uno de los conflictos que marcaron su salida del país en 2014: la tensión entre las exigencias gubernamentales y su negativa a entregar información de usuarios.
Con Telegram convertido en una plataforma con más de mil millones de usuarios mensuales, el empresario pasó de ser un joven programador ruso a convertirse en uno de los principales protagonistas del debate mundial sobre privacidad, libertad digital y regulación tecnológica.
Ahora, la orden de arresto emitida por Rusia añade un nuevo capítulo a una trayectoria empresarial marcada por enfrentamientos con gobiernos y por la defensa de una plataforma que pretende mantenerse independiente frente a las presiones políticas.
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