
La Cámara de Diputadas y Diputados de Chile aprobó una reforma fiscal impulsada por el presidente José Antonio Kast, que contempla una reducción del impuesto a la renta para grandes empresas y diversos beneficios tributarios dirigidos al sector empresarial.
La iniciativa, avalada con 90 votos a favor, 52 en contra y una abstención, plantea disminuir la tasa corporativa del 27 al 23 por ciento para compañías de gran tamaño, medida que provocaría una reducción inmediata de alrededor de 4 mil millones de dólares anuales en ingresos fiscales.
El proyecto pasará ahora al Senado chileno, donde se prevén modificaciones debido al equilibrio de fuerzas entre oficialismo, oposición e independientes.
La propuesta fue diseñada por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, bajo el argumento de que menores cargas fiscales incentivarían la inversión privada, el crecimiento económico y la generación de empleo formal.
Entre los puntos más polémicos se encuentra la garantía de invariabilidad tributaria durante 25 años para inversiones superiores a 50 millones de dólares, además de mecanismos para facilitar la repatriación de capitales y beneficios fiscales para accionistas de grandes grupos económicos.
La reforma también contempla eliminar el impuesto territorial para adultos mayores propietarios de viviendas de alto valor fiscal, medida que ha generado rechazo entre alcaldes debido al impacto que tendría en el financiamiento de municipios con menos recursos.
El Consejo Fiscal Autónomo advirtió que el proyecto representa un riesgo para las finanzas públicas y podría extender el déficit fiscal durante varios años si no se cumplen las expectativas de crecimiento económico.
Economistas críticos de la iniciativa estimaron que el sector más rico del país obtendría importantes ahorros tributarios, particularmente un reducido grupo de grandes fortunas.





