Un estudio realizado en el área metropolitana de Monterrey reveló que alrededor de tres de cada 10 niños presentan niveles de plomo en la sangre, principalmente en zonas con alta actividad industrial.
La investigación fue desarrollada por la Secretaría de Salud de Nuevo León, Tec Salud y los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis) de Tierra y Libertad, mediante pruebas aplicadas a menores de entre 0 y 7 años en 13 planteles. De un total de 1,239 niños evaluados, 329 registraron presencia del metal, lo que representa el 27 por ciento.
Los resultados muestran una mayor concentración de casos en el norponiente de Monterrey, así como en los municipios de San Nicolás y Escobedo, áreas cercanas a instalaciones industriales como Zinc Nacional y Ternium, además de otras empresas que también emiten contaminantes.
Del total de menores con plomo en la sangre, 84 presentan niveles considerados críticos, al superar los cinco microgramos por decilitro, cuando el estándar internacional establece como referencia un máximo tolerable de 3.5 microgramos, aunque lo ideal es la ausencia total.
Especialistas advierten que el plomo es un metal altamente tóxico que afecta principalmente el desarrollo cerebral infantil, pudiendo provocar retrasos cognitivos, dificultades de aprendizaje, así como síntomas físicos como fatiga, irritabilidad y pérdida de peso.
Aunque la cercanía con fuentes industriales es un factor relevante, los investigadores también identificaron casos en zonas alejadas, lo que podría explicarse por la dispersión del contaminante a través del aire, el suelo o el agua.
Ante este panorama, se planteó la necesidad de implementar políticas públicas que atiendan la problemática ambiental y de salud, así como dar seguimiento médico a los menores afectados para reducir sus niveles de exposición.






