“Deseo” se aleja por completo de la típica película mexicana sobre amor, engaños e infidelidad para construir un thriller sofisticado, incómodo y cargado de tensión emocional.

Dirigida por Teresa Simone, la cinta explora el deseo femenino en la madurez desde una mirada poco común en el cine nacional, apostando por personajes complejos y decisiones capaces de destruirlo todo.

La historia sigue a Lucero, interpretada por Ludwika Paleta, una exitosa abogada cuya vida aparentemente perfecta comienza a desmoronarse tras sentirse atraída por el joven maestro de natación de su hija. A partir de ahí, la película construye una tensión constante donde cada encuentro, mirada y silencio se convierten en una provocación peligrosa.

Con actuaciones sólidas de José María Yazpik y Óscar Casas, la cinta también toca temas como los privilegios de las clases altas, la corrupción y la doble moral que existe detrás de las apariencias. Aunque incluye escenas explícitas, estas funcionan como parte esencial de la narrativa y no como un recurso gratuito.

La trama engancha desde los primeros minutos, pero es en su segunda mitad donde eleva por completo la tensión hasta desembocar en un inesperado plot twist que cambia la perspectiva de todo lo ocurrido. Con una duración de 98 minutos, “Deseo” logra mantener el suspenso y dejar al espectador cuestionando hasta dónde puede llevarnos aquello que creíamos controlar.

Presentada por Cinépolis Distribución, la película es una coproducción entre México y España con participación de El Estudio y Las Películas Del Apache, reforzando una propuesta cinematográfica que apuesta por historias más arriesgadas y alejadas de lo convencional.