El gobierno de Costa Rica anunció el cierre de su embajada en La Habana y la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba, en una decisión que eleva la tensión política en la región.
El presidente Rodrigo Chaves aseguró que su administración “no reconoce la legitimidad del régimen comunista de Cuba”, al denunciar presuntas violaciones a los derechos humanos y condiciones de vida adversas para la población.
“Hay que limpiar al hemisferio de comunistas (…), nosotros no le vamos a dar legitimidad al régimen que oprime y tortura a casi diez millones de cubanos”, declaró el mandatario, quien además confirmó que actualmente no existen vínculos diplomáticos entre ambos países.
La medida incluye la expulsión de diplomáticos cubanos, quienes tendrán hasta finales de mes para abandonar el país. No obstante, el gobierno costarricense indicó que se permitirá la permanencia de personal consular para atender a aproximadamente 10 mil ciudadanos cubanos residentes, mientras que la atención a costarricenses se canalizará desde Panamá.
El canciller Arnoldo André Tinoco explicó que la decisión responde a una “profunda preocupación” por el deterioro de la situación de derechos humanos en la isla, así como por el incremento de actos de represión contra opositores.
Desde La Habana, el gobierno cubano calificó la medida como “arbitraria” y aseguró que responde a presiones externas, al tiempo que denunció una alineación con la política internacional de Donald Trump hacia la isla.
El contexto de la decisión se enmarca en una creciente presión internacional sobre Cuba, que enfrenta una crisis económica agravada por restricciones energéticas y tensiones con Estados Unidos, país con el que mantiene conversaciones en busca de un eventual acuerdo.






