Redacción/El Nacional

A 31 años del accidente nuclear de Chernóbil, Ucrania existen unos perros descendientes de los abandonados en 1986, sin embargo, no pueden ser acariciados y sobreviven comiendo basura o alimentos que los trabajadores que laboran en el lugar les dan.

Son al menos 900, los canes que vagan por la zona, se acercan a quienes pasan por el lugar ya sea para trabajar o por ser turistas y aunque den ternura o ganas de acariciarlos, solo son ignorados debido a que podrían llevar partículas radioactivas en su pelaje.

Por ello, diversas organizaciones defensoras de los animales se reunieron para realizar campañas para protegerlos y darles la atención adecuada, pues podrían padecer enfermedades como rabia o enfermedades transmitidas por animales salvajes.