Kenneth Law, un canadiense de 60 años, se declaró culpable de 14 cargos relacionados con asistencia al suicidio tras vender sustancias químicas tóxicas a través de internet. El caso ha generado impacto internacional debido a que las autoridades aseguran que envió cerca de 1,200 paquetes a personas de 41 países, incluyendo más de un centenar en Reino Unido.
La declaración de culpabilidad fue presentada ante un tribunal de Ontario como parte de un acuerdo con la fiscalía canadiense, mediante el cual se retiraron cargos más graves de asesinato. Las investigaciones señalan que Law utilizaba foros en línea relacionados con suicidio para contactar compradores y ofrecer instrucciones sobre el uso de los productos.
El caso provocó indignación entre familias británicas que vinculan las sustancias vendidas por Law con decenas de muertes ocurridas en Reino Unido. Autoridades canadienses y europeas colaboraron durante años en una investigación internacional que involucró agencias policiales de varios países.