Si algo deja claro “Buena suerte, diviértete, no mueras” (Good Luck, Have Fun, Don’t Die) es que Gore Verbinski no vino a jugar seguro. Su regreso a la dirección es un viaje descontrolado entre ciencia ficción, comedia negra y crítica social que no le baja ni un segundo. Con Sam Rockwell, Haley Lu Richardson y Michael Peña al frente, la película ya se perfila como una de las más raras, intensas y comentadas del año.

 Rápida, caótica… y demasiado real

La historia mezcla el fin del mundo con inteligencia artificial y lo convierte en una sátira que da risa… pero también incomoda. Todo va a mil por hora: escenas explosivas, humor negro y una sensación constante de que todo está a punto de salirse de control (spoiler: sí pasa). Visualmente es un trip total, muy en la línea de Everything Everywhere All at Once y con ese toque extraño y surrealista que recuerda a Terry Gilliam.

Rockwell se roba la película

Aquí el MVP es Sam Rockwell. Su personaje —un tipo atrapado intentando salvar a la humanidad una y otra vez— es puro caos, carisma y energía. Literalmente carga la película. Por otro lado, Haley Lu Richardson le da ese lado humano que evita que todo se vuelva un desastre sin sentido. Funciona como el balance perfecto dentro de tanto desorden.

 Mucha idea, poco respiro

Eso sí, no todo es perfecto. La película quiere hacer demasiado: viajes en el tiempo, mil conceptos, acción nonstop… y sí, llega un punto donde cansa.

El tercer acto se siente atropellado, como si todo tuviera que resolverse rápido después de tanto caos. Y ahí es donde pierde un poco de fuerza.

“Buena suerte, diviértete, no mueras” no es cine ligero ni para todos. Es rara, intensa y por momentos excesiva… pero también es original, divertida y diferente a lo que normalmente llega a cartelera.

La esperada película, tiene fijada su fecha de estreno principal en salas de cine para este Viernes 9 de abril de 2026.

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