Mario Balotelli volvió este martes a la ciudad deportiva del Brescia con intención de entrenar de nuevo, tras un parón por una gastroenteritis, pero a su llegada al recinto un empleado del club le impidió entrar, en otro capítulo de la tensa relación entre el delantero y el equipo lombardo.

“Ahora diréis que no quiero entrenar”, ha declarado el jugador en tono irónico a los periodistas presentes en Torbole Casaglia, lugar de entrenamiento del Brescia, según toman los medios italianos.

La versión del club, sin embargo, es distinta, ya que aseguran que Balotelli envió ayer por la noche un certificado médico según el cual podía volver a jugar, pero que el correo llegó tarde, por lo que administrativamente no podían dejar entrar al jugador.

Redacción/El Nacional