Conocido por títulos como Luke and Brie Are on a First Date (2008), This Is Martin Bonner (2013), Morris From America (2016) y Little Fish (2020), el director Chad Hartigan regresa a la pantalla grande con “Beso de tres” (The Threesome, 2025), una comedia romántica tan ágil como luminosa, que no teme adentrarse en terrenos melodramáticos incluso a riesgo de perder algo de equilibrio en el camino.
Con un reparto encabezado por Zoey Deutch, Jonah Hauer-King y Ruby Cruz, la película se desarrolla a través de un fresco enredo emocional que combina humor físico, chispa verbal y un trío protagónico en plena sintonía.
La historia arranca en una boda, escenario clásico del género, aunque los protagonistas no están ahí para dar el sí, sino para detonar la serie de atracciones, celos y provocaciones que los llevará, casi sin proponérselo, a compartir una noche de pasión. El “trío” del título original no deja margen para eufemismos: tras ese encuentro, tanto Olivia como Jenny descubren que han quedado embarazadas del mismo hombre, Connor Blake. A partir de ahí, el guion de Ethan Ogilby—quien debuta en estas lides—pone en marcha una comedia de enredos tan precisa como divertida, sustentada en la energía y química entre los protagonistas.
Hartigan imprime ritmo, calidez y un aire juguetón al relato, aunque la película tropieza cuando intenta ahondar en los conflictos internos de Jenny y, sobre todo, de Olivia, cuya historia con Connor resulta más complicada de lo que parece. La tensión aumenta cuando esta última enfrenta la posibilidad de practicarse un aborto, momento en que el film se torna más conservador y recatado de lo que su planteamiento inicial prometía. Esa contradicción entre la apariencia moderna y la mirada finalmente tradicionalista termina restando fuerza a su discurso sobre las relaciones contemporáneas.
Aun así, “Beso de tres” funciona durante la mayor parte de sus 112 minutos como una propuesta encantadora, heredera tanto de las comedias sexuales de los años 80 como de las screwball comedies clásicas y el humor televisivo de los 90. Zoey Deutch destaca con una interpretación dúctil y carismática dentro de un elenco sólido que suma secundarios entrañables y bien aprovechados.
No es una película que vaya a redefinir el género ni a dejar huella duradera en la historia del cine, pero sí confirma que Hartigan domina con soltura las claves de la comedia romántica contemporánea. Un film amable, divertido y ligero, ideal para quienes buscan una experiencia narrativa fresca envuelta en enredos afectivos y risas bien medidas.






