Redacción/ El Nacional

El Sporting de Lisboa recibe este miércoles a un Barcelona de Ernesto Valverde que suma siete triunfos consecutivos, en una segunda jornada de la Champions League que enfrenta a dos equipos que ganaron en la anterior y que, por tanto, se juegan el liderato del Grupo D.

Los barcelonistas acuden a Lisboa a seguir su excelente racha positiva: seis victorias en Liga española, a la que se suma la obtenida en Europa frente al Juventus Turín (3-0).

El Sporting, en cambio, llega tras no pasar del empate liguero en terreno de un Moreirense que pulula en la zona de descenso del campeonato portugués.

Este será el segundo partido en el que Barcelona y Sporting se midan en la Liga de Campeones en Lisboa (hubo otro en Copa UEFA 1986). En el anterior (26 de noviembre del 2008), el conjunto barcelonés reafirmó su dominio con un claro 2-5, presagio de la superioridad que mostraría aquel curso no sólo ganando la Liga de Campeones, sino un sextete de títulos.

Para el choque de este miércoles, los azulgrana acuden con todas sus armas, a excepción del lesionado Dembélé, pero con un Messi entonado (ha marcado ya 12 goles en los 11 partidos oficiales que ha disputado este curso, incluidos los dos partidos con su selección) y un Luis Suárez que volvió a ver puerta en el partido de Girona (0-3), en el que el uruguayo jugó su partido cien como barcelonista.

En el Barcelona se entiende que una victoria contra el Sporting, que viene de vencer en el campo del Olympicos (2-3), les situaría además de líder, en solitario, con un camino aplanado hacia el primer escollo, como es superar la fase de grupos.

Ello, pese a que el equipo lisboeta, que debió jugar una previa, está invicto este curso en Europa, y la racha se extiende a once partidos sin perder entre todos los de esta temporada, más el último de la pasada.

Frente a los números de los portugueses, el bagaje esta temporada del Barcelona es demoledor en la Liga y en la Liga de Campeones, donde no ha encontrado aún ningún rival que no sólo no le haya restado un punto, sino que le haya hecho sombra, a excepción del arranque en la Supercopa de España, en la que los barcelonistas no fueron rival para el Real Madrid.