Redacción/El Nacional

Intensos cañoneos y bombardeos de las fuerzas sirias contra suburbios de la capital controlados por los rebeldes causaron al menos 130 muertos en dos días, uno de los episodios más sangrientos en los últimos tres años de guerra.

Los rebeldes se vengaron lanzando proyectiles contra Damasco, matando a por lo menos ocho personas y sembrando el pánico entre la población.

Los suburbios atacados han sido objeto de bombardeos desde hace varias semanas en los que han muerto centenares de personas y otras resultan heridas. Los activistas de la oposición dicen que las fuerzas del gobierno han traído refuerzos, lo que parece indicar que es inminente una ofensiva de gran envergadura.

En los bombardeos del lunes fueron utilizados, helicópteros, aviones de guerra, misiles y artillería, en una pronunciada escala de la violencia cerca de donde el gobierno del presidente Bashar Assad tiene su asiento.