La pandemia de coronavirus retrasó la llegada de inmigrantes estacionales que normalmente ayudan a cosechar trigo en Estados Unidos y dejó a los agricultores dependiendo de estudiantes, conductores de buses escolares, trabajadores despedidos de campos petroleros y otras personas para operar máquinas que traigan la cosecha.
A medida que las cosechadoras se dirigen hacia el norte desde las llanuras del sur de Texas y Oklahoma, los agricultores y las empresas tienen dificultades para encontrar y mantener trabajadores. Cualquier retraso en la recolección podría elevar los precios del trigo y generar problemas para asegurar el suministro de productos como pan y pasta.
Estados Unidos es el tercer exportador mundial de trigo, un cultivo de gran demanda durante la pandemia. Una escasez laboral sostenida podría afectar las cosechas de soja y maíz que comienzan en septiembre.
Redacción/El Nacional