
El ambiente en el Santiago Bernabéu explotó desde antes del silbatazo inicial. La afición del Real Madrid llegó al límite tras una temporada marcada por los fracasos deportivos, la ausencia de títulos y una tensión creciente alrededor del proyecto encabezado por Florentino Pérez. Y en medio del caos, el principal señalado terminó siendo Kylian Mbappé, quien vivió una de sus noches más incómodas desde su llegada al conjunto merengue.
La previa del duelo ante el Real Oviedo ya dejaba señales de ruptura entre el equipo y las gradas. La llegada del autobús blanco estuvo acompañada por silbidos y reclamos, muy lejos de las tradicionales muestras de apoyo que suelen envolver las noches en Chamartín. El descontento era evidente y el mensaje de la grada fue contundente: la paciencia se agotó.
Incluso durante el reconocimiento del césped se percibió la tensión. Ninguno de los referentes del primer equipo apareció sobre el campo antes del calentamiento oficial. Ni Jude Bellingham, ni Aurélien Tchouaméni, ni Eduardo Camavinga quisieron exponerse al juicio de la afición. Solamente los canteranos convocados por Álvaro Arbeloa y los futbolistas del Oviedo saltaron al terreno de juego mientras el estadio esperaba una reacción.
Cuando comenzaron a salir los porteros y posteriormente el resto del plantel, los silbidos volvieron a retumbar en el Bernabéu. La megafonía del estadio elevó el volumen para intentar amortiguar la protesta, pero el ambiente ya estaba completamente roto. Cada error, cada pase fallido y cada desconexión alimentaba todavía más el enojo de la grada blanca.
Aunque varios futbolistas fueron señalados, como Vinicius Jr., Tchouaméni y Camavinga, el foco terminó apuntando hacia Mbappé. El francés apareció desconectado, errático y lejos de convertirse en el líder que la afición esperaba para rescatar una temporada desastrosa. En muchos tramos del encuentro pareció desaparecer del partido, aumentando todavía más la frustración del público.
La tensión también alcanzó los palcos y la directiva. Durante el partido aparecieron pancartas con mensajes directos contra Florentino Pérez, incluyendo frases como “Florentino, culpable” y “Florentino, vete ya”, mismas que fueron retiradas rápidamente por seguridad del estadio. Las imágenes dejaron claro que la molestia ya no se limita únicamente a lo futbolístico.
En contraste, uno de los pocos momentos de unanimidad llegó cuando las pantallas del estadio mostraron a Santi Cazorla. El veterano futbolista español recibió una ovación cargada de respeto y nostalgia por parte del Bernabéu, que reconoció la trayectoria de uno de los jugadores más talentosos de su generación.
La noche terminó convirtiéndose en una especie de juicio público para un Real Madrid herido, cuestionado y presionado. Y aunque las críticas alcanzaron a varios nombres importantes, quedó claro que la figura de Kylian Mbappé empieza a cargar con el peso de una afición que exige respuestas inmediatas.





