Una pareja de propietarios de un negocio de banquetes que trabajan en salones de fiestas, denunciaron a los inspectores de Salud NL, ya que supuestamente llegan a los establecimientos en busca de cualquier “error” para aplicar sellos de clausura.

De acuerdo con uno de los propietarios, ellos presenciaron un caso el pasado 6 de noviembre en el salón Van Cott, en donde se estaba realizando una boda y a pesar de que el salón estaba cumpliendo con todos los protocolos, inspectores de Secretaría de Salud, acompañados de Fuerza Civil llegaron al establecimiento y lo clausuraron por tener vencido el permiso de alcohol.

“La dueña del salón se puso muy estricta respecto a los protocolos, con tapetes, con tomarle la temperatura a los invitados, hizo una lista, los meseros con su cubrebocas, todo como debería de ser, (pero) para las 10 de la noche llegaron con Fuerza Civil, llegaron a checar todo y no hallaron prácticamente nada fuera de lo que se estaba poniendo como protocolos, pero lo clausuraron porque tenían vencido el permiso de alcohol’‘, explicaron.

“Le empezaron a hacer preguntas a la dueña sobre el permiso, ella les comentó que el contador era el que sabía más sobre los pagos y demás, pues se clausuró el salón”, mencionó uno de los propietarios de los banquetes.

Los propietarios aseguran que están a favor de que la autoridad haga cumplir la ley, pero sin caer en la exageración y en el marco de la misma.

Redacción/El Nacional