
Una de las historias más inspiradoras rumbo al Mundial 2026 terminó abruptamente antes de comenzar. El árbitro somalí Omar Abdulkadir Artan, considerado uno de los mejores silbantes del continente africano y quien estaba destinado a convertirse en el primer juez de Somalia en participar en una Copa del Mundo, fue excluido oficialmente del torneo luego de que las autoridades de Estados Unidos le negaran el ingreso al país.
La FIFA confirmó que el colegiado de 34 años no podrá formar parte de las actividades del campeonato ni dirigir encuentros en la justa mundialista que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá. Según explicó el organismo rector, la determinación corresponde exclusivamente a las autoridades migratorias estadounidenses, por lo que la federación internacional no tiene facultades para modificar o intervenir en el proceso.
Artan formaba parte del grupo de 52 árbitros seleccionados para impartir justicia durante la Copa del Mundo. Su inclusión representaba un momento histórico para el futbol somalí, ya que nunca antes un representante de su país había sido designado para participar en el torneo más importante del planeta. Desde 2018, el silbante cuenta con gafete FIFA y en 2025 fue reconocido por la Confederación Africana de Futbol (CAF) como el mejor árbitro del continente.
La situación generó controversia después de que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) confirmara que el árbitro fue sometido a una revisión adicional al arribar al Aeropuerto Internacional de Miami procedente de Estambul. Tras la inspección, las autoridades determinaron que existían problemas relacionados con la verificación de antecedentes y le negaron el acceso al territorio estadounidense.
La decisión provocó reacciones inmediatas en Somalia. Diversas figuras deportivas y autoridades del país lamentaron que quien era considerado uno de los referentes arbitrales africanos quedara fuera de la competencia por motivos ajenos al terreno de juego. Para muchos, la ausencia de Artan representa una pérdida significativa para la diversidad y representación internacional que caracteriza a una Copa del Mundo.





