Las fuerzas israelíes tomaron el control del histórico castillo de Beaufort, una fortaleza medieval ubicada en el sur de Líbano y reconocida por la Unesco dentro de la Lista Indicativa de Patrimonio de la Humanidad, en medio de una nueva escalada militar que ha generado condenas internacionales.
La operación ocurrió pese al alto el fuego vigente desde abril y fue presentada por el gobierno israelí como un avance estratégico dentro de su ofensiva contra el movimiento chiita Hezbollah.
El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu calificó la captura como un “punto de inflexión decisivo” y anunció la ampliación de las operaciones militares en territorio libanés, particularmente en zonas donde, según afirmó, existía influencia de Hezbollah.
La fortaleza de Beaufort se encuentra sobre una elevación rocosa que domina amplias áreas del sur de Líbano y parte del norte de Israel. Debido a su ubicación estratégica, ha sido utilizada por distintos ejércitos durante siglos y fue una importante base militar israelí durante la ocupación del sur libanés que concluyó en el año 2000.
Tras la toma del sitio, soldados israelíes colocaron nuevamente su bandera en la fortaleza, construida durante la época de las Cruzadas y ubicada cerca de la ciudad de Nabatiyeh.
La expansión militar fue rechazada por diversos actores internacionales. Gobiernos como los de Francia, Alemania y Qatar, además de la Liga Árabe, calificaron la acción como una escalada peligrosa y una violación al derecho internacional humanitario.
Ante la situación, el Consejo de Seguridad de la ONU convocó una reunión de emergencia para analizar el incremento de las hostilidades en la región.
Mientras tanto, continúan los enfrentamientos y bombardeos en distintas zonas del sur de Líbano, donde autoridades sanitarias reportaron nuevas víctimas civiles y un aumento en el número de personas afectadas por el conflicto.






