
El Paris Saint-Germain volvió a reinar en Europa al conquistar la UEFA Champions League 2025-26, derrotando al Arsenal en penales tras empatar 1-1 en la final disputada en Budapest. Bajo el liderazgo de Luis Enrique, el conjunto parisino logró el bicampeonato continental y confirmó su consolidación como una de las grandes potencias del futbol europeo tras la salida de Kylian Mbappé.
La final comenzó de la peor manera para el PSG. Apenas al minuto 6, Kai Havertz aprovechó una desconcentración defensiva para adelantar al Arsenal, que dominó gran parte de la primera mitad gracias al orden táctico impuesto por Mikel Arteta. Los Gunners neutralizaron durante varios minutos el poder ofensivo parisino, aunque con el paso del tiempo el conjunto de Luis Enrique logró reaccionar, ganar terreno y encontrar espacios que le permitieron equilibrar el desarrollo del encuentro.
La reacción parisina llegó en la segunda mitad. Con Vitinha, Fabián Ruiz y Achraf Hakimi tomando protagonismo en la circulación del balón, el equipo francés comenzó a inclinar la cancha. La insistencia tuvo recompensa al minuto 65 cuando Khvicha Kvaratskhelia provocó una falta dentro del área y Ousmane Dembélé asumió la responsabilidad desde los once pasos. El atacante francés engañó por completo a David Raya y marcó el gol que devolvió la igualdad al marcador, encendiendo una final que desde ese momento se convirtió en un auténtico intercambio de golpes.
Con el paso de los minutos, el partido se transformó en una batalla táctica de altísimo nivel. Marquinhos, Nuno Mendes y Hakimi sostuvieron defensivamente a un PSG que comenzó a generar más peligro, mientras que Arsenal respondió con la calidad de Bukayo Saka, Martin Ødegaard, Declan Rice y un inspirado Havertz, que estuvo cerca de firmar un doblete. Las oportunidades aparecieron para ambos equipos, pero ni los 90 minutos reglamentarios ni la prórroga fueron suficientes para romper la igualdad.
El desgaste físico fue evidente durante los tiempos extra. Las piernas pesaban, los espacios comenzaron a aparecer y ambos entrenadores movieron sus piezas buscando el golpe definitivo. Bradley Barcola, Warren Zaïre-Emery y Gonçalo Ramos intentaron desequilibrar para los franceses, mientras que Arteta apostó por refrescar el ataque con nuevas variantes ofensivas. Sin embargo, la tensión, el cansancio y el temor al error terminaron enviando la definición hasta la tanda de penales.
Fue en la tanda de penales donde apareció la personalidad del campeón. El PSG mostró mayor efectividad y sangre fría para imponerse 4-3, conquistar su segunda Champions League consecutiva y convertirse en uno de los pocos clubes capaces de defender con éxito la corona europea. Mientras el Arsenal volvió a quedarse a las puertas de su primera “Orejona”, el conjunto parisino confirmó el nacimiento de una nueva potencia continental bajo el liderazgo de Luis Enrique, el técnico que transformó para siempre la historia del club francés.





