Un estudio realizado por los Centros de Desarrollo Infantil (Cendis), Tec Salud y la Secretaría de Salud estatal reveló que la presencia de plomo en la sangre de menores en Nuevo León no tendría un origen único, sino que podría estar vinculada a diversos factores del entorno cotidiano.

De acuerdo con los primeros hallazgos, la exposición al metal pesado puede provenir de útiles escolares, juguetes, alimentos, agua, polvo, tierra e incluso de pinturas en viviendas.

Aunque se identificaron alrededor de 50 industrias emisoras de plomo en un radio de 2.5 kilómetros de zonas habitadas por menores afectados, especialistas señalaron que existen casos sin cercanía a estas fuentes, lo que refuerza la hipótesis de una exposición multifactorial.

La directora de los Cendis, Guadalupe Rodríguez Martínez, explicó que el contacto con superficies contaminadas y el consumo de productos con residuos de plomo también representan riesgos importantes.

El estudio inicial incluyó a mil 239 niños, de los cuales 329 presentaron niveles detectables de plomo y 83 registraron niveles considerados críticos.

Ante estos resultados, autoridades ampliaron la investigación para identificar con mayor precisión las fuentes de contaminación y definir medidas de atención.

Asimismo, especialistas hicieron un llamado a reforzar la regulación de productos de uso infantil y solicitaron la intervención de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios para garantizar controles sanitarios adecuados.

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Redacción/El Nacional