Monterrey fue el punto de partida, pero lo que se vivió en el Auditorio Banamex se sintió como una declaración de intenciones. Xavi no solo inició su “X Tour” en la ciudad: lo convirtió en un termómetro perfecto de su momento actual dentro del regional mexicano.

Desde que pisó el escenario, la respuesta fue inmediata. Bastaron los primeros acordes de Modo DND y Poco a Poco para que el público entrara en sintonía, marcando una noche que se movería entre la intensidad y la cercanía emocional sin perder ritmo.

El repertorio avanzó con una selección de temas que ya se han vuelto infaltables para sus seguidores. Sin Pagar Renta, Mr. Lonely, Tu Casi Algo, Cartier y La Víctima fueron coreadas con fuerza, confirmando el alcance de un artista que ha sabido conectar con una audiencia joven que lo respalda sin reservas.

Uno de los picos más altos llegó con No Capea, donde el ambiente se transformó por completo. La energía colectiva explotó y el recinto se convirtió en una sola voz. A partir de ahí, el concierto tomó tintes de fiesta con La Morrita, El Malo y Vengache Pa’ Ca, consolidando un ritmo que mantuvo al público de pie.

La noche también sumó colaboraciones en vivo con Esaú Ortiz, Fabio Capri y Bruno Caleb, quienes aportaron variedad al espectáculo y reforzaron la dinámica sobre el escenario. A esto se añadió un guiño inesperado con la interpretación de Rayando el Sol, un momento que conectó con otra generación y amplió el rango del show.

El contraste llegó en el tramo más emocional, donde Xavi bajó las revoluciones para interpretar Luna por Mí, Aguántame y Se Va Muriendo Mi Alma. Fue ahí donde la cercanía con el público se volvió más evidente, con un recinto que pasó del descontrol a la introspección en cuestión de minutos.

Para el cierre, el cantante apostó por lo seguro: En Privado, Corazón de Piedra, Hija de Papi, OOTD y, por supuesto, La Diabla, que terminó por detonar la euforia colectiva y sellar una noche que ya se sentía ganada.

Más allá del setlist, distintas crónicas coincidieron en que el recinto se transformó en un auténtico punto de encuentro del género, con un público completamente entregado que respondió a cada tema. En redes sociales, la conversación se dividió: por un lado, quienes destacaron la intensidad y presencia del artista; por otro, quienes consideraron que el show pudo ser más extenso y con una propuesta visual más arriesgada.

Aun con opiniones encontradas, lo cierto es que Xavi logró lo más importante en un arranque de gira: generar conversación, provocar reacción y confirmar que su conexión con la audiencia sigue creciendo.

Monterrey no solo fue la primera parada del “X Tour”; fue el escenario donde el artista dejó claro que su momento no es casualidad.