VIH es el eje de una crisis sanitaria en Pakistán, donde un hospital público es señalado como posible origen de un brote que ha afectado a cientos de niños.
Una investigación periodística reveló que al menos 331 menores dieron positivo entre 2024 y 2025 en la ciudad de Taunsa, en la provincia de Punjab. El foco apunta al hospital THQ Taunsa, donde se habrían reutilizado jeringuillas y aplicado prácticas médicas inseguras.
De acuerdo con los reportes, durante grabaciones encubiertas se documentó el uso repetido de jeringas en viales multidosis, así como la administración de inyecciones sin medidas básicas de higiene, como el uso de guantes estériles.
Expertos en enfermedades infecciosas advierten que estas prácticas pueden convertir los tratamientos en un “vehículo directo de transmisión” del virus, especialmente cuando los medicamentos se administran vía intravenosa.
Aunque autoridades locales han negado responsabilidad directa, informes independientes señalan deficiencias graves en el control sanitario, además de escasez de insumos y capacitación médica.
El caso ha generado preocupación internacional, ya que evidencia fallas estructurales en sistemas de salud y el impacto que estas pueden tener en poblaciones vulnerables, como la infancia.






