
El arquero argentino Esteban Andrada, actual jugador del Real Zaragoza, fue castigado con 13 partidos de suspensión tras agredir con un puñetazo a Jorge Pulido durante un partido de la Segunda División de España. La sanción no solo marca un precedente reciente, sino que se coloca entre las más severas de los últimos años en el futbol profesional del país.
El incidente ocurrió en el duelo ante el SD Huesca, donde la tensión escaló hasta derivar en la agresión del guardameta, una acción que fue sancionada de manera contundente por las autoridades disciplinarias. La magnitud del castigo refleja la gravedad del hecho y la intención de reforzar los criterios de conducta dentro del terreno de juego.
A pesar de su dureza, la sanción a Andrada no es la más alta en la historia. El registro lo encabeza Joaquín Cortizo, también vinculado al Zaragoza, quien recibió 24 partidos de suspensión en 1964 tras una entrada que provocó la fractura de tibia a Enrique Collar, jugador del Atlético de Madrid.
Otros antecedentes relevantes incluyen la sanción de 15 partidos al paraguayo Pedro Fernández del Granada CF, tras una agresión a Amancio Amaro del Real Madrid, así como el caso de Andoni Goikoetxea, inicialmente sancionado con 18 partidos por su dura entrada sobre Diego Armando Maradona cuando jugaba en el FC Barcelona.
En el contexto actual, la sanción de Andrada contrasta con los castigos más recientes. En la presente temporada, Isi Palazón (Rayo Vallecano) y Matías Almeyda (ex Sevilla FC) recibieron 7 partidos de suspensión, mientras que Marcao fue sancionado con 6 encuentros.
El castigo al portero del Zaragoza reabre el debate sobre los límites disciplinarios en el futbol moderno y deja claro que las conductas violentas siguen siendo castigadas con rigor en el balompié español.





