Rayados despide a su directiva tras fracaso en torneo
Rayados de Monterrey anunció la salida de José Antonio Noriega y Héctor Lara tras un Clausura 2026 para el olvido.

Se acabaron las formas en Monterrey. La crisis deportiva de Rayados de Monterrey provocó un movimiento drástico en la cúpula del club, que este 27 de abril se hizo oficial la salida de José Antonio “Tato” Noriega como Presidente Deportivo y de Héctor Lara como Director Deportivo, dando inicio a una reestructuración profunda que apunta a cambiar el rumbo institucional.

La decisión llega como consecuencia directa de un Clausura 2026 que quedará marcado como uno de los episodios más decepcionantes en la historia reciente del club. Con una de las plantillas más costosas del país y nombres de peso internacional, el equipo no solo quedó fuera de la Liguilla, sino que evidenció una alarmante falta de identidad, funcionamiento colectivo y capacidad de reacción en momentos clave. El proyecto, que estaba diseñado para competir por el título, terminó desdibujado y sin respuestas.

El punto de quiebre se vivió en la última jornada, cuando Monterrey fue exhibido con una derrota 3-0 ante Santos Laguna en el TSM Corona. El resultado, frente al último lugar de la tabla, no solo confirmó la eliminación, sino que reflejó el desgaste interno de un equipo que nunca logró consolidar una idea clara de juego. Fue la imagen más cruda de un semestre en el que las expectativas superaron ampliamente la realidad.

El balance final es contundente: posición 13 de la tabla general, apenas 18 puntos sumados y un registro de resultados muy por debajo de lo esperado. Números que contrastan directamente con la inversión realizada y que terminaron por romper una inercia de protagonismo que el club había sostenido durante años en la Liga MX.

Ante este escenario, la directiva optó por un cambio inmediato y, como parte del proceso de reestructuración, el club confirmó a Walter Erviti como nuevo Director Deportivo del primer equipo. El exjugador, con conocimiento del entorno y vínculo con la institución, asume la responsabilidad de reconstruir desde el vestidor y devolverle sentido al proyecto deportivo.

La reconfiguración aún no está completa, ya que la presidencia deportiva permanece vacante, una pieza clave para definir el nuevo rumbo del club. La intención va más allá de un simple cambio de nombres: se busca replantear la estructura, la toma de decisiones y la identidad futbolística. En este escenario, Rayados de Monterrey entra en una etapa de reconstrucción obligada, con el objetivo de recuperar credibilidad, reconectar con su afición y volver a competir al nivel que exige su historia y su inversión.