
La fase regular del Clausura 2026 ha llegado a su punto final y con ello se abre el capítulo más esperado del torneo: la Liguilla de la Liga MX. Tras 17 jornadas marcadas por la irregularidad, cierres dramáticos y una tabla apretada, los ocho equipos clasificados ya tienen definido su lugar y el camino hacia el título.
El liderato quedó en manos de Pumas UNAM, que bajo la dirección de Efraín Juárez firmó una campaña consistente para alcanzar los 36 puntos, los mismos que Chivas de Guadalajara. Sin embargo, los criterios de desempate favorecieron a los universitarios, que se colocan como el equipo a vencer en la fase final. Chivas, por su parte, llega como uno de los proyectos más sólidos del torneo, con una base joven y un funcionamiento colectivo que lo posiciona como candidato real.
Pachuca aseguró la cuarta posición con 31 unidades, consolidando su papel como un equipo competitivo y con experiencia en instancias decisivas. Muy cerca aparece el bicampeón del futbol mexicano, Toluca, que cerró con 30 puntos y se mantiene como uno de los equipos más constantes del certamen, aunque con ciertas dudas en su rendimiento en la recta final.
Uno de los movimientos más llamativos fue el de Atlas, que logró meterse en el sexto puesto tras una victoria clave en la última jornada, resultado que terminó por reacomodar la tabla y dejar fuera a otros contendientes. El cierre rojinegro confirma que llega en ascenso a la fase final, un factor que suele ser determinante en este formato.
Los últimos boletos quedaron en manos de Tigres y Club América, ambos con 25 puntos. Aunque su clasificación se dio en la parte baja, su presencia eleva automáticamente el nivel competitivo de la Liguilla. Se trata de dos de las plantillas más poderosas del país, con experiencia en finales y capacidad para cambiar el rumbo de cualquier serie.
Con los cruces ya definidos, el Clausura 2026 entra en su fase más impredecible. A lo largo de su historia, la Liguilla del futbol mexicano ha demostrado que la posición en la tabla no garantiza el título. La presión, la experiencia y los detalles terminan marcando diferencias en una instancia donde cada error puede costar la eliminación. El margen es mínimo y el objetivo es claro: sobrevivir a cada ronda hasta levantar el campeonato.





