La extradición de Ali Zaki Hage Jalil reactivó uno de los casos más graves de terrorismo en Panamá.

El colombo-venezolano es señalado por autoridades de participar en la explosión de un avión comercial en 1994 que dejó 21 muertos.

Estados Unidos e Israel lo vinculan con el grupo Hezbolá, considerado organización terrorista.

Fue detenido en Venezuela en 2025 y posteriormente entregado a Panamá bajo un fuerte operativo de seguridad.

Las investigaciones apuntan a que habría colaborado en la logística del atentado ocurrido en el vuelo 901 de Alas Chiricanas.

El caso permaneció sin resolverse durante décadas y ha cobrado nueva relevancia tras su captura.

-Emiliano Lira