El fallo emitido por un jurado federal en Nueva York contra Live Nation, empresa matriz de Ticketmaster, ha reactivado el debate sobre prácticas monopólicas en la industria del entretenimiento en Estados Unidos, aunque sus efectos inmediatos para los consumidores aún son inciertos.

El veredicto determinó que la compañía cobró en exceso a los usuarios un promedio de 1.72 dólares por boleto en 22 estados, lo que podría traducirse en devoluciones millonarias si así lo ordena un juez en la siguiente fase del proceso.

La demanda fue impulsada originalmente por el gobierno estadounidense durante la administración de Joe Biden, bajo acusaciones de limitar la competencia al impedir que recintos trabajaran con múltiples plataformas de venta de entradas. No obstante, ya bajo el mandato de Donald Trump, se anunció un acuerdo con la empresa por 280 millones de dólares, el cual aún requiere validación judicial.

A pesar de este convenio, más de 30 estados decidieron continuar con el litigio, lo que derivó en el reciente fallo del jurado. Especialistas en derecho antimonopolio señalan que, si bien la resolución representa un avance, su impacto en la reducción de precios dependerá de las sanciones que se impongan.

El caso continuará en una etapa donde se definirán posibles medidas correctivas, que podrían incluir sanciones económicas adicionales o incluso la desinversión en activos clave de la compañía, que actualmente controla una parte significativa del mercado de espectáculos en vivo.