
La contienda electoral en Perú atraviesa un momento de alta tensión luego de que el candidato presidencial Rafael López Aliaga anunciara que no reconocerá los resultados oficiales, al insistir en denuncias de fraude sin presentar pruebas.
El aspirante de tendencia ultraconservadora, quien disputa el pase a la segunda vuelta, hizo un llamado a sus seguidores a la “insurgencia civil”, en medio de un conteo que se mantiene cerrado entre varios candidatos.
Con más del 80 por ciento de los votos contabilizados, Keiko Fujimori encabeza la votación, mientras que López Aliaga compite por el segundo lugar con Jorge Nieto y Roberto Sánchez.
El empresario justificó sus señalamientos en fallas logísticas registradas en centros de votación de Lima, donde la falta de material electoral provocó retrasos e incluso la reprogramación de la jornada en algunos casos.
Sin embargo, organismos internacionales como la Organización de Estados Americanos y la Unión Europea han validado el proceso, al señalar que las elecciones fueron transparentes pese a las irregularidades operativas.
Otros candidatos rechazaron las acusaciones. Nieto exigió que cualquier señalamiento sea sustentado, mientras que Sánchez defendió la validez del voto, especialmente en zonas rurales, donde su candidatura ha ganado terreno en el conteo.
El proceso electoral continúa bajo un clima de incertidumbre, con una disputa cerrada por definir quién enfrentará a Fujimori en la segunda vuelta.




