La inflación en México registró un repunte durante marzo al ubicarse en 4.59 por ciento anual, desde el 4.02 por ciento reportado en febrero, impulsada principalmente por el aumento en los precios de alimentos frescos y energéticos, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

De acuerdo con el organismo, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) creció 0.86 por ciento mensual, en línea con las expectativas del mercado, mientras que a tasa anual alcanzó su nivel más alto desde octubre de 2024.

Con este resultado, la inflación se mantiene por segundo mes consecutivo por encima del rango objetivo del Banco de México, fijado en 3 por ciento con un margen de un punto porcentual.

El principal factor detrás del repunte fue el componente no subyacente, especialmente los productos agropecuarios. Destaca el incremento del jitomate, que subió 42.10 por ciento mensual y más de 126 por ciento anual. Otros productos como la papa, el limón, el tomate verde y el pepino también registraron alzas significativas.

En el rubro energético, la electricidad aumentó 2.17 por ciento mensual y 4.85 por ciento anual, mientras que el gas doméstico natural subió 4.86 por ciento en el mes.

Por su parte, el componente subyacente —que excluye productos de alta volatilidad— mostró un incremento mensual de 0.38 por ciento y una ligera desaceleración anual a 4.45 por ciento, aunque se mantiene en niveles elevados.

Especialistas señalaron que las presiones inflacionarias persisten, particularmente en servicios como vivienda, educación y transporte. El transporte aéreo, por ejemplo, registró un incremento mensual de 26.28 por ciento.

En paralelo, el Índice Nacional de Precios Productor (INPP) reportó un aumento de 1.72 por ciento mensual y 2.77 por ciento anual, reflejando presiones en los costos de producción.

El comportamiento de la inflación mantiene la atención sobre la política monetaria y los desafíos para lograr la estabilidad de precios en el corto plazo.