La pasión por el futbol puede convertirse en toda una forma de vida, y el caso de Francisco López de Lerena es prueba de ello. Este coleccionista mexicano ha dedicado más de medio siglo a reunir objetos históricos de la Copa del Mundo, acumulando más de 700 piezas que narran la evolución del torneo más importante del planeta.
Su historia comenzó en 1970, cuando México fue sede del Mundial por primera vez. Con apenas cinco años, obtuvo sus primeros recuerdos: una corcholata conmemorativa y una estampa incluida en productos comerciales de la época. Sin saberlo, ese momento marcaría el inicio de una afición que lo acompañaría toda su vida.
Años más tarde, en 1978, comenzó uno de sus mayores retos: completar el álbum del Mundial de Argentina. Sin embargo, un error editorial duplicó la cantidad de estampas necesarias, pasando de 289 a 551, lo que lo llevó a abandonar temporalmente la colección.
Lo que parecía una meta imposible terminó convirtiéndose en una misión personal que duró 29 años.
Un tesoro futbolero único en México
Con el paso del tiempo, López de Lerena no solo reunió estampas, sino todo tipo de artículos: boletos originales, llaveros, discos, figuras, balones y memorabilia oficial de distintos mundiales.
Entre sus piezas más valiosas destacan:
- Entradas de todos los partidos del Mundial México 1986
- Corcholatas con la imagen de Pelé
- Artículos oficiales de torneos desde 1966
- Álbumes históricos de la editorial Panini
Uno de los objetos más especiales es una tarjeta de novato de Hugo Sánchez, considerada por él como el “santo grial” del coleccionismo futbolero en México.
Exhibiciones rumbo al Mundial 2026
Parte de esta colección será exhibida en eventos organizados por organismos empresariales y sociales en México, como antesala del Mundial 2026, que el país organizará junto a Estados Unidos y Canadá.
Este torneo será histórico, ya que marcará la tercera ocasión en que México sea sede, después de 1970 y 1986.
Coleccionar futbol: pasión y también inversión
El coleccionismo mundialista no solo es nostalgia, también representa una inversión creciente. De acuerdo con expertos, artículos originales como los álbumes de Panini de 1970 pueden alcanzar precios de entre 5 mil y 10 mil dólares en el mercado internacional.
Además, el interés global por el Mundial ha incrementado el valor de piezas antiguas, impulsado por plataformas digitales, subastas internacionales y comunidades de coleccionistas.
Un ciclo que podría cerrar en 2026
López de Lerena planea cerrar este capítulo de su vida con el Mundial de 2026, intentando reunir todo lo relacionado con el evento, desde estampas hasta objetos promocionales.
Aunque reconoce que será difícil dejar de coleccionar, considera que este momento marcará el cierre de una etapa histórica en su vida.
“Es historia pura”, afirma, al describir una colección que no solo guarda objetos, sino recuerdos de generaciones enteras.






