Los intentos de extorsión contra empresas en México registran un incremento sostenido en los últimos años, consolidándose como una de las principales amenazas para el sector productivo, especialmente para los negocios de menor tamaño.
De acuerdo con un monitoreo de percepciones empresariales elaborado por Vestiga Consultores, la proporción de compañías que reportaron haber sido víctimas de intentos de extorsión pasó de 26 por ciento en febrero de 2024 a 41 por ciento en febrero de 2026.
En ese mismo periodo, también aumentó el número de empresas que admitieron haber realizado pagos, al pasar de cinco por ciento a nueve por ciento, lo que refleja un crecimiento en la presión que enfrentan los negocios.
El estudio señala que las pequeñas empresas son las más vulnerables, ya que el 15 por ciento reportó haber pagado extorsiones en el último año, en contraste con cinco por ciento de las medianas y apenas uno por ciento de las grandes.
Especialistas atribuyen esta situación a factores como la menor capacidad económica, la limitada infraestructura de seguridad y la baja visibilidad, condiciones que incrementan la exposición al delito.
Sectores como el comercio, la construcción y el transporte se encuentran entre los más afectados, debido a la naturaleza de sus operaciones y su constante interacción en campo.
A este panorama se suma la impunidad. Más de nueve de cada diez empresas no denuncian los intentos de extorsión, mientras que cerca del 90 por ciento considera que las autoridades tienen poca o nula capacidad para investigar y sancionar estos delitos.
Las expectativas tampoco son alentadoras, ya que alrededor del 80 por ciento de las empresas prevé que la situación no mejorará en los próximos años, lo que refuerza la percepción de una problemática persistente.






