La tensión en el estrecho de Ormuz se intensificó después de que el mando militar iraní advirtiera que cualquier embarcación vinculada a Estados Unidos, Israel o sus aliados podría ser considerada un “objetivo legítimo”, en medio de una nueva escalada del conflicto en la región.
La advertencia se produjo luego de que diversas agencias de seguridad marítima informaran que tres buques de carga fueron alcanzados por proyectiles de origen desconocido en el estrecho, una de las rutas más estratégicas para el comercio mundial de petróleo y gas.
El portavoz del cuartel general Jatam al Anbiya, que coordina a las fuerzas armadas iraníes, reiteró que Teherán no permitirá el tránsito de crudo con destino a Estados Unidos, Israel o sus socios.
“Cualquier barco cuyo cargamento de petróleo o el barco en sí pertenezca a Estados Unidos, al régimen sionista o a sus aliados hostiles será considerado un objetivo legítimo”, señaló el mando central operativo del ejército en un comunicado difundido por la televisión estatal.
En la misma declaración, el portavoz lanzó una advertencia económica al mercado energético internacional. “Prepárense para un barril de petróleo a 200 dólares, porque su precio depende de la seguridad regional, que ustedes han desestabilizado”, afirmó.
Mientras tanto, el ejército de Estados Unidos informó que eliminó 16 embarcaciones iraníes que presuntamente se dedicaban a colocar minas en las inmediaciones del estrecho, una acción que Washington considera una amenaza directa para el tránsito marítimo.
El presidente estadounidense Donald Trump también advirtió que no permitirá que Irán mine el paso marítimo, considerado uno de los más importantes del planeta.
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y por él transitaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas antes de la interrupción del tráfico provocada por el conflicto.
Según datos citados por la consultora energética Rapidan Energy, al menos 14 barcos han sido atacados desde el inicio de la guerra entre Israel, Estados Unidos e Irán, lo que ha provocado la mayor caída en el suministro de petróleo registrada hasta ahora.
El impacto ya se refleja en los mercados energéticos. Aunque el Brent se mantiene por debajo de los 100 dólares por barril, en días recientes el precio del crudo ha llegado a rozar los 120 dólares debido a la incertidumbre generada por el conflicto.
Especialistas advierten que la militarización del estrecho podría provocar fuertes consecuencias económicas a nivel global. Más del 20 por ciento del comercio mundial de petróleo depende de esta ruta, por lo que cualquier interrupción prolongada podría elevar los costos de energía, transporte y alimentos.
Además, la Oficina de la ONU de Comercio y Desarrollo alertó que una interrupción del tránsito marítimo en Ormuz podría incrementar los precios de fertilizantes, tarifas de flete y primas de seguros, con impactos en el costo de vida a nivel internacional.






