En el mundo existen construcciones humanas tan enormes que no solo transforman paisajes o ríos, sino que incluso pueden influir —aunque sea de forma mínima— en el funcionamiento físico del planeta. Ese es el caso de la Presa de las Tres Gargantas, ubicada en China, considerada la central hidroeléctrica más grande del mundo.
De acuerdo con estudios citados por científicos de NASA, la enorme cantidad de agua que almacena esta presa podría provocar un pequeño cambio en la rotación de la Tierra, alargando la duración de los días en aproximadamente 0.06 microsegundos.
Aunque esta variación es imperceptible para los seres humanos, el fenómeno ha despertado el interés de los investigadores porque demuestra que incluso una estructura construida por el ser humano puede generar efectos medibles a escala planetaria.
Una de las obras de ingeniería más grandes del mundo
La presa fue construida sobre el Río Yangtsé, el más largo de Asia. Su construcción comenzó en 1994 y su objetivo principal fue controlar inundaciones, mejorar la navegación y generar grandes cantidades de energía eléctrica.
Actualmente, la presa puede producir alrededor de 22,500 megavatios de electricidad, suficiente para abastecer a millones de hogares. Además, su embalse puede almacenar cerca de 40 kilómetros cúbicos de agua, lo que equivale a decenas de miles de millones de toneladas de masa concentradas en un solo punto del planeta.
Ese enorme volumen de agua es precisamente lo que genera el curioso efecto sobre la rotación terrestre.
¿Cómo puede una presa afectar el movimiento del planeta?
El fenómeno se explica mediante un principio básico de la física: la distribución de la masa influye en la velocidad de rotación de un objeto.
Cuando la presa se llena, una enorme cantidad de agua se concentra en una zona específica del planeta. Este desplazamiento de masa modifica ligeramente el momento de inercia de la Tierra, es decir, la forma en que su masa está distribuida respecto a su eje de rotación.
Para entenderlo con una analogía simple, los científicos comparan el efecto con un patinador sobre hielo: cuando extiende los brazos gira más lento, y cuando los acerca al cuerpo gira más rápido. Algo parecido ocurre con la Tierra cuando grandes masas se redistribuyen en su superficie.
Según los cálculos científicos, esta redistribución de agua podría alargar la duración de un día en aproximadamente 0.00000006 segundos y desplazar el eje terrestre cerca de dos centímetros.
Un cambio minúsculo, pero científicamente importante
Aunque el efecto es extremadamente pequeño —mucho menor que el causado por terremotos gigantes o procesos naturales— sigue siendo significativo para los científicos porque demuestra la escala de impacto que pueden tener algunas intervenciones humanas en el planeta.
De hecho, fenómenos naturales como el gran terremoto del océano Índico en 2004 también modificaron la rotación terrestre, aunque en ese caso el cambio fue mayor debido al movimiento masivo de la corteza terrestre.
En comparación, el impacto de la presa china es prácticamente imperceptible en la vida cotidiana. Sin embargo, en sistemas de medición extremadamente precisos, como los relojes atómicos, incluso estas variaciones diminutas pueden llegar a ser detectables.






