NEW YORK, NY - JANUARY 23: Pedestrians cope with snow covering sidewalks and streets in Time Square on January 23, 2016 in New York City. A major Nor'easter is hitting much of the East Coast and parts of the South as forecasts warn of up to two feet of snow in some areas. (Photo by Astrid Riecken/Getty Images)

Una poderosa tormenta invernal ha golpeado gran parte de Norteamérica en los últimos días, provocando condiciones extremas de nieve, fuertes vientos y graves interrupciones en el transporte aéreo y terrestre.

El fenómeno, conocido por meteorólogos como una “bomb cyclone”, se intensificó rápidamente entre el 20 y el 24 de febrero de 2026 y dejó un panorama caótico en ciudades del noreste de Estados Unidos como Nueva York, Boston y Filadelfia.

En algunas zonas la acumulación de nieve superó los 60 centímetros, mientras que en Rhode Island se registraron casi 96 centímetros, una cifra récord que sorprendió incluso a los especialistas del clima.

El impacto de la tormenta ha sido considerable.
Más de 600 mil hogares y negocios se quedaron sin electricidad, debido a los fuertes vientos que derribaron árboles y líneas eléctricas.

Además, miles de vuelos fueron cancelados en aeropuertos del noreste, mientras que las autoridades decretaron restricciones de circulación y recomendaron a la población permanecer en casa ante el riesgo de accidentes.

Hasta ahora, las autoridades han confirmado al menos 13 fallecidos relacionados con el temporal en varios estados del país.

Especialistas advierten que el sistema meteorológico es uno de los más intensos que ha afectado la región en décadas, comparándolo incluso con las grandes tormentas registradas en los años noventa.

Mientras continúan las labores de limpieza de nieve y restauración eléctrica, los pronósticos indican que nuevas tormentas podrían llegar en los próximos días.