En un fallo histórico que marca un antes y un después en la historia política de Corea del Sur, un tribunal de Seúl condenó este 19 de febrero de 2026 al expresidente Yoon Suk Yeol a cadena perpetua por liderar una insurrección tras declarar la ley marcial en diciembre de 2024.

La sentencia, emitida por el Tribunal Central del Distrito de Seúl, encontró a Yoon culpable de intentar subvertir el orden constitucional al emplear fuerzas militares para intentar paralizar el Parlamento y detener a opositores políticos. Aunque la Fiscalía había solicitado la pena de muerte —que aún es legal en Corea del Sur, pero no se aplica desde 1997—, el tribunal optó por la cadena perpetua debido a la ausencia de víctimas fatales directas.

El intento de imponer la ley marcial el 3 de diciembre de 2024 fue breve —duró solo unas horas antes de ser anulada por el propio Parlamento— pero desató la peor crisis política en décadas en la cuarta economía más grande de Asia. La medida fue percibida por la mayoría de analistas como un intento de consolidar poder frente a un Congreso dominado por la oposición, y provocó protestas masivas y rechazo generalizado entre la población.

Yoon, quien ya fue destituido de su cargo tras ser sometido a juicio político en 2025, ahora enfrentará años adicionales de procesos legales mientras su defensa prepara recursos en apelación. Su caída representa uno de los momentos más dramáticos en la consolidación de la democracia surcoreana desde la década de 1980.