Cortesía: Apodaca Group

El eterno ídolo romántico, Chayanne, volvió a desatar la locura en la Sultana del Norte con su tour “Bailemos Otra Vez”, ofreciendo un concierto inolvidable la noche del sábado en el Estadio de los Borregos, a tan solo siete meses de su última visita a la ciudad.

Fue en punto de las 21:20 horas cuando las luces se apagaron y el público estalló en gritos y aplausos al ver al puertorriqueño tomar el escenario. Con un atuendo negro y saco brilloso, Chayanne arrancó con el tema que da nombre a la gira, conquistando de inmediato a sus miles de fans.

“Buenas noches. Mi gente bonita, que placer estar el norte. Es un gusto, estar con todos ustedes aquí, en esta tierra bonita de Monterrey”, dijo el artista. “Me dijeron de regresar y no lo pensé dos veces. Cada vez que me quieran yo voy hasta su casa, me avisan. Gracias por venir a compartir con nosotros”.

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El repertorio fue una montaña rusa de emociones: de la pasión de “El centro de mi corazón” a la euforia con “Provócame” y “Caprichosa”. También hubo momentos de romanticismo con “Cuidarte el alma” y “Atado a tu amor”, para después encender nuevamente el ambiente con “La clave” y “Baila baila”.

Uno de los momentos más especiales llegó con “Fiesta en América”, cuando Chayanne bajó del escenario para acercarse a sus fans, dándoles la mano entre ovaciones y gritos. Tampoco faltaron clásicos como “Dejaría todo” y “Tiempo de vals”.

“Es hermoso de verdad. Tantos discos, tantos años y siempre he tenido la suerte y la oportunidad, desde chiquito he sentido el apoyo de todos ustedes. Muchísimas gracias, de corazón, por siempre estar conmigo, por ayudarme a crecer”, expresó el cantante.

La noche alcanzó su clímax con “Bailando bachata”, cuando una afortunada fan subió al escenario para bailar con él y llevarse un recuerdo imborrable: fotografías y un beso del artista. Finalmente, el cierre no pudo ser otro que “Torero”, con el que el cantante dijo adiós a una velada cargada de energía, baile y romance.

Chayanne demostró por qué sigue siendo el consentido del público regio, reafirmando su lugar como ícono de la música latina y eterno conquistador de corazones, además de prometer su regreso a Monterrey.

Carey González/El Nacional