El Senado argentino aprobó el miércoles una ley que legaliza el aborto, una victoria para el movimiento de mujeres después de varias décadas de lucha y un revés para el papa Francisco en su país natal.
La norma fue aprobada con 38 votos a favor, 29 en contra y una abstención tras una sesión maratónica que arrancó la tarde del martes y se extendió durante poco más de 12 horas. La Cámara de Diputados le había dado media sanción el 11 de diciembre.
“Resulta aprobado, se convierte en ley y se gira al Poder Ejecutivo”, declaró la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien preside el Senado.
La ley establece que las mujeres y otras personas con identidades de género con capacidad de gestar tienen derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo hasta la 14ta semana de gestación. Pasado ese plazo, el aborto será legal sólo en los casos de embarazo por violación o riesgo de vida para la gestante.
Frente al Congreso, una multitud de activistas a favor del aborto, que se identifican con el color verde, festejó como la sanción de la ley. “Aborto legal en el hospital”, exclamaron entre abrazos y lágrimas.
Del otro lado de un vallado, los manifestantes que se oponen al aborto contemplaban desolados la pantalla a través de la cual siguieron la histórica sesión.
Argentina, el tercer país más grande de América Latina, se suma a un listado que incluye a Uruguay, Cuba, la Ciudad de México, el estado mexicano de Oaxaca, las Antillas y la Guayana Francesas entre los que no castigan el aborto en la región.
La interrupción del embarazo figuraba en el código penal argentino desde 1921. Las únicas excepciones contempladas por ley eran los casos de violación o riesgo para la salud integral de la madre.
Los abortos clandestinos han causado más de 3 mil muertes en el país desde 1983, según las autoridades. Cada año alrededor de 38 mil mujeres son hospitalizadas por este tipo de procedimientos.
La legalización del aborto es una conquista del movimiento de mujeres tras varios intentos fallidos en las últimas décadas, el más reciente hace dos años. Los fracasos eran atribuidos a la fuerte influencia de la Iglesia Católica sobre la dirigencia política.