La Operación Padrino, como bautizó la Agencia Antidrogas Estadounidense (DEA, por sus siglas en inglés) a la investigación contra Salvador Cienfuegos Zepeda, exsecretario de la Defensa Nacional, ha golpeado la presunta red de narcotráfico del general retirado en Estados Unidos.

Al secretario de la Defensa Nacional durante el sexenio del expresidente Enrique Peña Nieto (2012-2018) se le acusó este viernes de narcotráfico y lavado de dinero, horas después de ser detenido en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles.

Los crímenes, según la acusación, se habrían cometido de 2015 a 2017, cuando Cienfuegos estaba al frente de la Secretaría de la Defensa Nacional.

La audiencia de presentación de Cienfuegos ante la Justicia estadounidense arrancó a las 15:00 h local y duró solo cinco minutos.

En ese corto tiempo, Cienfuegos Zepeda confirmó que había leído y entendido los cuatro cargos que enfrenta, relacionados con el narcotráfico y el blanqueo de dinero.

Permanecerá interno en el Centro de Detención Metropolitano de Los Ángeles por lo menos hasta la próxima audiencia, que se celebrará el martes a las 13:00 h local.

Cuatro cargos por narcotráfico y lavado de dinero

Tres de los cargos están relacionados con la producción, tráfico y distribución de estupefacientes y un cuarto con el lavado de dinero, según un documento de la Fiscalía Federal del distrito este de Nueva York.

El gran jurado que debía determinar si había pruebas suficientes para juzgar a Cienfuegos, cuya detención se considera un nuevo golpe al legado de Peña Nieto, ha decidido imputarlo de cuatro cargos.

El primero de los cargos de narcotráfico es por conspirar para la producción y distribución internacional de heroína, cocaína, metanfetaminas y marihuana; el segundo por conspirar para importar estupefacientes y el tercero por conspirar para distribuirlos.