Un inmigrante hondureño fue exonerado el pasado lunes, después de pasar 15 años en prisión y 10 en el corredor de la muerte por el asesinato de dos mujeres en Florida.
Clemente Aguirre Jarquín, tenía 24 años cuando fue acusado del terrible crimen, el hombre encontró los cuerpos de Chereyl Williams y de su madre Carol Bareis, pero decidió no llamar a la policía para no ser deportado.
Les tomó el pulso y tomó el cuchillo pensando que el asesino aún podría estar cerca, luego de eso tiró el arma y huyó, siendo detenido por las manchas de sangre que tenía en la ropa.
En el 2006, fue declarado culpable de doble homicidio y condenado a muerte, siempre insistiendo en su inocencia.
Hasta que en 2016, nueva evidencia y pruebas de ADN realizada de la escena del crimen apuntaron a Samantha Williams, hija y nieta de las víctimas, quien confesó ser la autora del asesinato ante varios amigos y conocidos.
Finalmente, la Corte Suprema de Florida revocó la sentencia de Aguirre Jarquín, luego de que otros testimonios refutarán la coartada de la mujer.
“El señor Aguirre estuvo a punto de ser ejecutado por un crimen que no cometió”, declaró Joshua Dubin, uno de los abogados defensores.
Redacción/El Nacional