El huracán Michael se aleja lentamente ya de la punta occidental de Cuba, donde dejó miles de hogares sin electricidad, inundaciones y daños aún por valorar en viviendas e infraestructuras, aunque no causó víctimas.

Los fuertes vientos y lluvias causadas por el ciclón, que llegó a la isla con fuerza 1 de 5 en la escala Saffir Simpson, golpearon especialmente el extremo oeste de la provincia de Pinar del Río.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, encabezó una reunión gubernamental para evaluar la situación y las medidas adoptadas en las cinco provincias más amenazadas por el organismo, y conminó a “mantener toda la vigilancia necesaria y cumplir con las medidas establecidas”, según los medios estatales.