Redacción/ El Nacional

El pequeño Daivis Pérez, de 14 años de edad, quien sufría de insuficiencia renal perdió la vida en el Hospital de Niños J.M. de los Ríos en Caracas, el pasado 17 de agosto en Venezuela.

Daivis necesitaba tratamiento de diálisis pero en vez de recibir ayuda, contrajo una infección bacterial muy fuerte llamada septicemia en el hospital de niños donde lo estaban atendiendo, pues el agua que el hospital usó para la máquina de diálisis no fue filtrada apropiadamente lo que permitió que la bacteria entrara al sistema sanguíneo.

Daivis Pérez no decía qué tanto dolor estaba soportando, pero sus lágrimas y su piel lacerada lo decían todo.

“Quiero que todos aquí vean lo que sucede. No solo es lo que ven en la televisión: protestas, enfrentamientos. Estamos sufriendo en el hospital”, mencionó Galindez, la madre del pequeño, quien también es madre soltera.

Galindez renunció a su trabajo para cuidar a su pequeño. Durante meses el menor no podía dormir en las noches, así que usualmente ella descansaba entre tres y cuatro horas.

Deivis sufrió otras tres semanas más antes de morir la noche del 17 de agosto de un paro respiratorio.

Después de su muerte, Galindez dice estar llena de “tristeza, rabia, un vacío enorme en mi corazón, en mi alma”.

“Realmente duele saber que traes a tu hijo al hospital para una cosa, se empeora por otras, y luego lo sacas en un cajón”, mencionó con tristeza.

Deivis es uno de los ocho niños que han muerto este año en la sala de diálisis en el hospital público de niños. El año pasado, tres niños murieron en la unidad de diálisis del Hospital de Niños J.M. de los Rios en Caracas.