Redacción/ El Nacional
Ocho propuestas de muro –de los cuales uno podría convertirse en la barrera que divida a Estados Unidos y México- ya han sido levantados en un paraje desértico en San Diego, California. La Patrulla Fronteriza considera que cualquiera de estos funcionaria, pero la Casa Blanca tiene la última palabra.

Las ocho imponentes paredes de concreto y metal fueron erigidas en un remoto paraje al sureste de San Diego, donde termina un corredor de 13.6 millas con doble barda.
Seis compañías las han edificado con sus mejores trabajadores y maquinaria para que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) evalúe su efectividad para evitar la inmigración indocumentada y el tráfico de drogas. Los ocho prototipos miden 30 pies, el triple que la valla ahora oxidada y perforada que se colocó a principios de la década de 1990.

Cuatro son de concreto, dos de metal y dos más combinan ambos materiales. La fecha limite para su construcción es el 26 de octubre.
Los modelos, que le costaron al Gobierno 500 mil dólares cada uno, miden entre 5,5 y 9 metros de alto y 9 metros de largo, y están hechos de concreto reforzado o acero, y en algunos casos, de materiales alternativos.







