Redacción/ El Nacional

El Gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón ha aplicado sanciones de forma selectiva, ya que sólo aplica castigos a todos los funcionarios de la administración pasada pero perdona a quienes han cometido actos de corrupción y perjuicio al erario en lo que va del actual sexenio.

En uno de sus mensajes de campaña más icónicos, Calderón llegó a prometer que “se les acabó la fiesta a los bandidos”, asegurando que iba a combatir sin cuartel los actos de corrupción.

Pero al “gober” se le olvidó mencionar una cosa, que solo se aplicaba a los funcionarios que trabajaron en el sexenio de Rodrigo Medina de la Cruz, e incluso para el mismo exgobernador, porque caso contrario, a quienes han llegado acusaciones con distintos elementos de prueba para que se inicie una investigación a fondo, han sido protegidos, exonerados o inclusive se les ha dado carpetazo a sus procesos incluso antes de haber comenzado.

En uno de los casos más “severos” se aplicaron multas insignificantes que fueron corregidas por la propia autoridad al darse cuenta de la reacción negativa de la ciudadanía.