Redacción/El Nacional
Tras las enfermedades cardiovasculares, las oncológicas son la primer causa de muerte en todo el mundo. Se prevé que solo en el presente año la cifra de fallecimientos ascienda a cerca de 1,4 millones. De ahí, es vital desarrollar nuevos tratamientos contra el cáncer que sean más seguros y eficaces que los ya disponibles.
“Cuando se aprueban fármacos caros que carecen de beneficios clínicos significativos y que son pagados por los sistemas públicos de salud, los pacientes individuales pueden resultar dañados, recursos muy importantes para la sociedad pueden ser malgastados, y la prestación de una atención equitativa se puede debilitar” explicó en la investigación publicada en la revista “The BMJ” Courtney Davis, director King’s College de Londres.
En el estudio los autores analizaron informes sobre nuevas indicaciones aprobadas en el abordaje del cáncer y del total de 68 indicaciones aprobadas en este periodo, el 57% o lo que es lo mismo, 39 fueron lanzadas al mercado sin comprobar de que mejorarían la supervivencia o la calidad de vida de los pacientes.
El cuestionamiento de investigadores se debe al ¿Por qué se aprueban? Pues según muchos de los fármacos han sido aprobados en la base de parámetros indirectos que no siempre dan certeza a que el paciente se sentirá mejor o le dará más tiempo de vida generando preguntas sobre la actual regulación farmacológica.
En definitiva, como concluye Courtney Davis, “si bien nuestro trabajo presenta algunas limitaciones que pueden haber afectado a los resultados, nuestros hallazgos sugieren la posibilidad de que los estándares de evidencia para la regulación farmacológica estén fracasando a la hora de incentivar el desarrollo de medicamentos que mejor se ajusten a las necesidades de los pacientes, los médicos y los profesionales sanitarios”