Redacción/El Nacional
Una familia fue declarada culpable por una serie de delitos modernos de esclavitud, tras forzar a por lo menos 18 personas (con discapacidad y algunas sin hogar), a trabajar sin salario.
Los 11 miembros de la familia Rooney, buscaban en sitios dirigidos a personas vulnerables como centros de adictos o casas de acogida para obligarlos a realizar trabajos forzosos y a vivir en caravanas en ruinas, la mayoría de ellas sin calefacción, agua o instalaciones sanitarias, dijeron los fiscales.
Trascendió que una de las víctimas había pasado 26 años de su vida trabajando para la familia en condiciones de escasez; las demás víctimas se vieron obligadas a trabajar en los sitios del viajero o para los negocios de los demandados, reparando propiedades y pavimentando las calzadas sin equipo de seguridad o ropa adecuada.
Cuando las personas abusadas intentaban escapar, eran rastreadas por los acusados y llevadas de regreso a los sitios, donde les suministraban alcohol y drogas para mantenerlos bajo su control.
Incluso, la familia utilizaba el dinero que consiguieron de sus trabajadores para pagar las vacaciones en Barbados, Australia, Egipto, México y cirugías estéticas, por ello, fue condenada por cargos de fraude y esclavitud.
“Estos miembros de la familia Rooney vivieron vidas de lujo a expensas de sus víctimas, condenándolas a vivir en el miedo y la miseria. Para ellos, la explotación, la violencia y la extorsión eran una forma de vida. Los acusados han causado graves daños a las personas que explotaron, algunos de los cuales han fallecido”, explicaron las autoridades.
Pese a las pruebas y las declaraciones de los testigos, la familia explicó que sus ‘esclavos’ les debían dinero y por ello, los obligaban a trabajar más a pagarlo pagándoles poco o nada por el trabajo realizado.







